Archivo mensual: diciembre 2016

Se pueden conseguir mejoras desde la oposición

Conviene de vez en cuando abandonar los caminos trillados y dejarse cautivar por las buenas noticias, cuando estas aparecen. No podemos estar todo el día lamentándonos de la crisis de la socialdemocracia, de la falta de liderazgo en el PSOE, o del devenir de sus luchas internas, y que eso nos impida ver los aciertos de ese partido, cuando los tiene. En este mes de trabajo parlamentario, los diputados del PSOE nos están dando una lección de cómo es posible mejorar la vida de los ciudadanos desde la oposición.

Primero fue su proposición de Ley para frenar la la LOMCE, en la que buscó y consiguió el apoyo de Ciudadanos y Podemos. El resultado fue el aislamiento del PP en este tema y el que, de hecho, la LOMCE esté paralizada en sus efectos mas perniciosos, a la espera de que se pacte una ley educativa que la sustituya.

Después fue el pacto con el propio PP para mejorar la Ley de 2004 contra la Violencia de Género. En dicho pacto se prevé la mejora de las dotaciones presupuestarias, y el reforzamiento de las medidas de prevención, de coordinación y de asistencia a las víctimas.

En estos días, y como consecuencia de la necesidad del PP de presentar en Bruselas el compromiso del techo de gasto del Estado, el grupo parlamentario del PSOE ha conseguido negociar a cambio de su apoyo, un conjunto de medidas que van en la línea de impedir y de revertir los recortes de los cinco años precedentes. La más beneficiosas para los ciudadanos han sido la subida del 8% del salario mínimo a partir del 1 de enero de 2017, que se pondrá en 707 euros, y el aumento del 0,5% al 0,6% del PIB, del déficit permitido a las CC.AA. Esa décima adicional supondrá 1.000 millones más a disposición de las comunidades para mejorar los servicios de educación y sanidad que prestan a los ciudadanos. Adicionalmente, y con el fin de recaudar 4.600 millones más, se eliminan beneficios fiscales en el impuesto de sociedades de las grandes empresas. Era un escándalo a voces el que dichas empresas hayan tributado menos del 7% durante los años de crisis, cuando el tipo nominal del impuesto es del 30%. Con este acuerdo, se empieza a poner remedio a esta flagrante inequidad en el reparto de la carga contributiva.

Finalmente, con el apoyo de Podemos y los grupos nacionalistas, consiguió aprobar una moción parlamentaria para sustituir la llamada Ley Mordaza de la legislatura pasada. Aunque la moción no era obligatoria para el Gobierno, sirvió para poner de manifiesto su minoría en este asunto. A continuación, ha presentado una propuesta de Ley completa, con la intención de que sustituya completamente a aquella contestada ley. En ella se dejan sin efecto sus artículos mas perniciosos, artículos que por otra parte recurrió en su día al Tribunal Constitucional. Por ejemplo, la posibilidad de multar a manifestantes con entre 30.000 y 600.000 euros, la prohibición de grabar a las fuerzas policiales, o el permitir las devoluciones en caliente de emigrantes en las vallas de Ceuta y Melilla.

Esta intensa actividad de los diputados socialistas, y los provechosos resultados obtenidos en tan corto espacio de tiempo, desmontan algunas de las profecías que los agoreros habían anunciado tras la investidura de Rajoy y merecen algunas reflexiones:

En primer lugar, que no era cierto que dejar gobernar al PP incapacitara para siempre al PSOE para ejercer una labor de oposición, ni que la primogenitura de la misma la tendría Podemos. Tal como se ha visto, es posible favorecer la gobernabilidad, aun dejando que gobierne el adversario, y a la vez marcar distancias con él. Incluso es posible arrancarle medidas que no estaban en sus intenciones. Los votos del PSOE son decisivos, tanto para sumarlos a los del PP, como ha sucedido en la negociación del techo de gasto, como para sumarlos al resto de la oposición para imponer al PP medidas contrarias a su criterio. La situación la resume con acierto el diputado Rafael Simancas cuando dice que “vamos a sacar el máximo rendimiento a nuestra fuerza parlamentaria”.

En segundo lugar, se aprecia la incompetencia de Podemos en lo relativo al trabajo parlamentario. Cuando se han acabado los juegos de artificio y las campañas de discursos virulentos, lo que queda es un grupo parlamentario incapaz de articular propuestas y de conseguir apoyos para las mismas. Los que somos de Madrid, hemos apreciado el mismo fenómeno en la Asamblea Regional: por cada 10 propuestas del PSOE, el grupo de Podemos apenas presenta una. Una vez mas, es preciso insistir en que la utilidad de la izquierda no se mide por lo radical de sus discursos, sino por las medidas que consigue para mejorar la vida de las personas.

Lo que me conduce a la tercera reflexión: se equivocaban los que aconsejaban ir a terceras elecciones. El PSOE estaría en mucha peor situación tras ellas. Pero sobre todo, sus votos no serían decisivos, como lo son hoy, para arrancar mejoras como las que ha conseguido en este último mes. El propio portavoz, Antonio Hernando, ya ha reconocido este error en público. Y se ha equivocado de nuevo el ex-Secretario General cuando ha aconsejado no pactar con el PP el techo de gasto.

El PSOE necesita recuperar apoyo ciudadano y no es con posturas testimoniales como lo va a conseguir. Cuando los votantes vean que los socialistas son útiles para atender sus problemas y para mejorar sus vidas, y que otros que se declaran “gente” y llaman “casta” al resto no lo son tanto, tal vez vuelvan a confiar en él, como lo hicieron en los años 80 del siglo pasado.

Ricardo Peña Marí

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