Archivo mensual: mayo 2016

Un proyecto regenerador para España y para Europa

estrellademar

Muy a nuestro pesar, de nuevo vamos a elecciones y es importante acertar con el discurso que deberíamos hacer en estos dos meses. Haríamos mal en emplear la mayor parte de nuestras energías en criticar al PP y a Podemos, por muy culpables que hayan sido de conducirnos a esta situación. Lo último que desean los ciudadanos son dos meses de “y tu mas”. Cada cual ha tenido ojos para ver y ha hecho su propio diagnóstico de lo que ha pasado. Debemos reconocer que colectivamente todos los partidos hemos faltado a nuestra responsabilidad de formar un gobierno. A la frustración y malestar que esto ha producido, no podemos añadir el espectáculo, ya demasiado prolongado tras año y medio de elecciones continuadas, de que los partidos nos tiremos los trastos a la cabeza.

Lo que ahora esperan de nosotros es que ofrezcamos un análisis lúcido de la situación del país y unas propuestas creíbles que den alguna esperanza de que los problemas se pueden resolver. Además, los partidos deberían dejar claro desde el principio cuál va a ser su política de alianzas, es decir con qué fuerzas están dispuestos a pactar y con cuáles no. Con respecto al análisis, lo primero que se necesita es un diagnóstico certero del estado en que se encuentra nuestro país y de que es lo que necesita con mas urgencia. Tras seis años de crisis y de austeridad impuesta desde Europa, acentuada por las políticas ultraconservadoras del PP, la situación no puede ser mas lamentable: 21% de paro, que supera el 50% en los jóvenes, un millón y medio de hogares sin ningún ingreso, una inmensa bolsa de parados de mas de 50 años, grandes recortes en los sistemas educativo y sanitario públicos, un sistema de pensiones públicas en riesgo de quiebra, centenares de miles de familias desahuciadas de sus viviendas, índices de desigualdad disparados, pobreza infantil, pobreza energética, etc. Es decir, un retroceso de mas de 20 años en nuestro bienestar colectivo. Retroceso que no ha afectado a todos por igual: al lado de lo anterior, ha aumentado el número de ricos, los salarios de los altos ejecutivos de empresas y bancos se han disparado. Todos los días observamos cómo evaden sus impuestos los mas pudientes, y contemplamos con estupor los enriquecimientos ilícitos de los interminables casos de corrupción, que han dejado de ser “casos” para convertirse en tramas criminales organizadas para delinquir, a veces desde las propias instituciones.

Lo que se necesita para revertir este estado de cosas es un esfuerzo titánico y una gran determinación política. Citando a José Félix Tezanos (TEMAS 258, mayo 2016), necesitamos algo similar a lo que fue el Plan Marshall en la Europa de posguerra: reactivar las inversiones económicas; diseñar un plan de empleo de emergencia para jóvenes y parados de larga duración; poner fin a los desahucios mediante leyes de rescate y de segunda oportunidad; reinvertir en los sistemas educativo y sanitario públicos; asegurar la supervivencia del sistema público de pensiones mediante la reedición del Pacto de Toledo; regenerar el tejido económico, apostando por la innovación; aumentar drásticamente la inversión en ciencia y en I+D; apostar por una transición energética hacia un sistema basado mayoritariamente en energías renovables; reformar la Constitución para encajar el problema territorial; acabar con las tramas corruptas instaladas en muchas corporaciones locales y autonomías; llevar a cabo una reforma fiscal profunda que grave no solo la renta sino también la riqueza y que establezca un mínimo para el impuesto de sociedades; aumentar drásticamente el número de inspectores fiscales para combatir eficazmente el fraude; y muchas otras medidas de similar calado.

Todo ello requiere buenas leyes y sobre todo mucha tenacidad y voluntad política para aplicarlas. Para este inmenso esfuerzo regenerador hay que convocar a la mayoría de la sociedad y a todas las fuerzas políticas que crean en la urgencia de esa tarea. Eso excluye directamente al PP, responsable no solo de muchas políticas contrarias a las enumeradas, sino consentidor de la gran corrupción y protagonista de la gran mayoría de las tramas descubiertas hasta ahora.

Es incorrecto un análisis que concluya que la izquierda es suficiente para esta tarea. Primero por la magnitud de la misma. Después, porque hay que tocar aspectos como el territorial, el educativo, el tejido empresarial, las pensiones, la Constitución, etc. que requieren grandes consensos. Finalmente, porque la izquierda no ha sumado ni parece que vaya a sumar. El proyecto requiere un esfuerzo transversal, no la división del país en los dos bloques antagónicos de izquierda contra derecha. El PSOE es la única fuerza que puede encabezar un proyecto así y aglutinar en su torno a partidos de ambos lados del espectro.

El PP no puede, en primer lugar porque no cree en ello. El PP no quiere ver la desigualdad porque no la padece. No cree que sea un problema. Tampoco que lo sea la corrupción. Parece aceptar que las cosas son así, que siempre lo fueron y que siempre lo serán. Además, le resulta incómodo tener que enderezar a los que la practican, en la inmensa mayoría pertenecientes a sus filas. No puede regenerar la vida política porque primero tendría que llevar a cabo su propia regeneración.

A Podemos no le interesa demasiado el proyecto. Ellos han nacido y crecido precisamente gracias al actual mal estado de cosas. Y lo han explotado a fondo con el discurso de la casta. Las cosas están mal, dicen, pero la culpa es de los otros. Y cuando ha llegado el momento de poder remediarlo, han optado por sus propios intereses como partido. Han preferido ir a elecciones antes que ver al PSOE, su enemigo principal, en el gobierno. Es cierto que muchos de sus votantes y militantes creen que ellos podrían regenerar la sociedad. Pero sus dirigentes tienen al parecer otros planes. Tampoco ayuda a un proyecto de España su extraña complacencia con los independentistas. Extraña, por tratarse de una fuerza supuestamente de izquierdas, que no tiene nada que ganar con el nacionalismo, que siempre ha sido promovido por las burguesías. Su concepción de que cada territorio decida libremente si quiere pertenecer a España o no es de un gran infantilismo histórico. O una concesión mas al populismo. Nunca la izquierda ha defendido los fraccionamientos en base a identidades localistas. Los derechos los da el Estado, no el terruño. Y en este momento histórico, ni siquiera los garantiza completamente el Estado, sino unidades mas amplias como la Unión Europea.

Ciudadanos ha sostenido con fuerza un discurso regenerador en lo político. Hay que reconocerles que han condicionado a los gobiernos que apoyan a no consentir la corrupción. Han demostrado también sentido de Estado al acordar el pacto de 200 medidas regeneradoras con el PSOE. Pero también es cierto que en temas económicos son bastante mas tibios que el PSOE, lo que es lógico tratándose de un partido de corte liberal. No han llegado muy lejos en el terreno de una reforma fiscal, ni de la legislación laboral, ni en subir salario mínimo. Son compañeros necesarios para el proyecto, pero no los mejores para encabezarlo.

Pero los ciudadanos esperan de nosotros una alternativa creíble, no solo un conjunto de buenos deseos. Debemos esforzarnos por ofrecer un programa económico distinto al de la derecha, pero también viable. Y eso incluye necesariamente referirse a Europa. Debemos ofrecer un programa socialdemócrata también para Europa, donde actualmente la socialdemocracia se ha encogido ante el envite de los poderes financieros. Deberíamos aclarar cuál es nuestra concepción para una salida progresista de la crisis en el conjunto de Europa. Debemos criticar los recortes que partidos socialistas como el francés están ejecutando. Si no lo hacemos, no seremos creíbles.

Los socialistas tenemos la posibilidad de ofrecer un proyecto a la vez viable y mejor que el que pueden ofrecer otros. Por eso, mas que mirar encogidos a izquierda y a derecha y temer al supuesto sorpasso, tenemos que confiar en lo que proponemos. Los proyectos del PP son mas de lo mismo, los de Ciudadanos son mas tibios que los nuestros y los de Podemos son en buena parte inviables y además sus líderes tienen poca intención de llevarlos a la práctica.

Nuestra estrategia de pacto está clara desde el principio: sumar a las fuerzas que estén de acuerdo con un proyecto regenerador para España, al cual nosotros contribuiríamos con nuestras propuestas. El PP queda excluido por su propia incapacidad para apoyar algo así, no por ningún fundamentalismo a priori. Con un PP con otros dirigentes no tan quemados por la corrupción, con menos inmovilismo, y dispuestos a modificar las políticas de estos cuatro años, seguramente se podría hablar. Los aliados naturales actuales son obviamente Ciudadanos y Podemos. Dada la actitud pasada de Podemos, lo deseable es que fueran castigados en las urnas y nosotros premiados. Eso aumentaría las posibilidades de un pacto. Si de nuevo no fuera posible el mismo, las perspectivas que se abren no serían muy halagüeñas para el país: o ir a unas terceras elecciones, o dejar gobernar a la derecha desde la oposición.

Para ganar voluntades para este proyecto, además hay que mantener la unidad y hay que movilizar todas las energías. Demasiados militantes y lamentablemente también demasiados dirigentes no hicieron todo lo que estaba en su mano en la campaña del 20-D. Ahora tenemos la ocasión de remediarlo.

Ricardo Peña

Secretario General de ASU-PSOE-M

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