Desmontemos de una vez este teatro

teatro

Se terminó la sesión de investidura, se cumplieron los más negros pronósticos, y cayeron todas las máscaras. Ahora ya sabemos dónde está cada uno: el PSOE y Ciudadanos, empeñados en dar una salida progresista al bloqueo actual, mientras que el PP, Podemos, Compromís e IU, cada uno por sus propias razones, empeñados en frenarla y en ir a nuevas elecciones. Las palabras se las lleva el viento, pero el voto no miente. A la hora de la verdad, todos han votado lo mismo: bloqueo y nuevas elecciones.

Se debería acabar la paciencia y la cortesía que hemos tenido con Podemos mientras teníamos la esperanza de despertar su fibra progresista. Una vez constatado que esa fibra no existe y que todo en la cúpula de ese partido es cálculo partidista, deberíamos poner al descubierto sus muchas vergüenzas. Y ello no por ningún espíritu de revancha, o por devolverle los numerosos insultos y desprecios que han dedicado a nuestro partido. No, se trata de elegir el único camino que puede evitarnos unas nuevas elecciones: la única razón por la que dentro de un mes, o mes y medio, Podemos elegiría abstenerse, es que la calculadora de votos de Bescansa, que es quien se ocupa de las encuestas, pronostique pérdidas. Y para ello deberemos desmontar el teatrillo que interpretan los dirigentes de Podemos en las numerosas tertulias y platós de televisión a los que acuden sin descanso.

Porque todos ellos repiten al unísono, con la inestimable colaboración de IU y Compromís, que los números dan para un pacto de izquierdas. Y ellos saben que no es cierto, pero lo dicen para no descubrir sus verdaderas intenciones, que son ir a elecciones, y a la vez para que el PSOE cargue con la responsabilidad consiguiente. Porque está muy claro que 161 votos son menos que 163. Y que, aunque consiguieran sumar al PNV, serían 167. Y 163 mas 19 (que son los que suman ERC, DiL y BH), siguen siendo más que 167. Es decir, ellos cuentan con la abstención, o el voto a favor, de los partidos autodeclarados independentistas, de los mismos que están promoviendo una secesión en Cataluña. Y claro, dichos partidos no se van a abstener gratis. Lo harán si se les promete como mínimo un referendum de autodeterminación. Para Podemos, y al parecer también para IU y Compromís, ese referendum no representa ninguna dificultad. Eso es entonces lo que deberían decir con claridad: los números dan, siempre que el PSOE se avenga a un referendum en Cataluña, porque a nosotros ya nos parece bien. Y, de nuevo, ellos saben que eso no es posible. Al menos no con este PSOE, que lleva 135 años defendiendo que la soberanía es del conjunto de España, y no de cada territorio por separado. Deberían entonces ser mas precisos: los números dan si el PSOE deja de ser el PSOE.

Basta entonces de teatro, señores de esa izquierda tan estupenda que les aboca a votar con el PP y para que siga el PP. Si Podemos quisiera sinceramente un pacto con el PSOE, no lo hubiera torpedeado desde el mismo 21 de diciembre. Recordemos una vez mas la secuencia de los hechos: ese mismo día Iglesias enunció por primera vez la linea roja del referendum, que había ocultado cuidadosamente durante la campaña. Después fue la bronca al PSOE por no estar de acuerdo con su exigencia de cuatro grupos parlamentarios. Mas adelante, el anuncio de un gobierno de coalición, con la mitad de los nombres ya asignados, mientras Pedro Sánchez estaba en consultas con el Rey. De ahí, a la linea roja de pedirle que no hablara con Ciudadanos. Para llegar a la exigencia actual de un envenenado pacto de izquierdas que ellos saben imposible. Todas estas actuaciones fueron convenientemente aderezadas con insultos y desprecios varios, culminando con los que todos vimos en la sesión de investidura. En definitiva, nunca, ni ahora tampoco, Podemos ha querido un pacto con el PSOE. Su único interés ha sido todo el tiempo tratar de dividirle, debilitarle y desprestigiarle para ocupar su espacio en unas nuevas elecciones.

Pero mientras ellos, los que alardearon de ser la nueva política, se dedican a la viejísima práctica del partidismo y del oportunismo mas rastreros, y a la no menos vieja del insulto y la descalificación, sus votantes esperan que los votos que les dieron tengan alguna utilidad. Podemos les prometió la regeneración de la vida política, les prometió ayudas para los mas débiles y medidas de rescate social. Hicieron un discurso en campaña que era justo el que esperaban numerosas personas a las que la crisis y los recortes del PP habían golpeado duramente. Y ahora ven con estupor que a la hora de la verdad, el adversario principal pasa a ser el PSOE en lugar del PP. Y que prefieren que este siga gobernando seis meses mas, a que se inicie una senda de regeneración política y social.

Deberíamos abrir los ojos a los que confiaron en estos políticos de salón, calculadores demoscópicos y gurúes de laboratorio, que se aprovecharon de su buena fe y de unas circunstancias ciertamente dramáticas. Muchos votantes socialistas tienen hijos que han votado a Podemos. Ahí tenemos un primer trabajo a hacer: abrirles los ojos a nuestros propios hijos. En cualquier caso, a este trabajo no solo deberían aplicarse, como ya están haciendo, Pedro Sánchez y sus colaboradores inmediatos, sino también todo el PSOE. Ahora sí vendrían bien las voces de nuestros barones y baronesas, pero para entonar entre todos un mismo mensaje: a Podemos le importan muy poco sus votantes y no merecen tener de nuevo su confianza.

Y en cuanto a IU, Compromís, Equo y otras fuerzas integradas en las confluencias con Podemos, deberían decidir qué quieren ser de mayores. Si, como hasta ahora, les siguen haciendo el juego a la cúpula de Podemos, sufrirán con ellos las mismas consecuencias. Muchos de sus votantes les verán como corresponsables del bloqueo y de meter al país en una interminable e incierta espera de varios meses, para que muy probablemente la situación después siga arrojando un reparto de votos que haga necesarios los acuerdos entre diferentes. Si en ellos todavía laten fibras de izquierdas, y yo quiero creer que ese es el caso, deberían empezar ya a dar signos de querer desmarcarse de la estrategia partidista de Podemos.

Ricardo Peña

Secretario General de ASU-PSOE-M

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