Por sus hechos les conoceréis

Graffiti

Las coaliciones electorales ligadas a Podemos han conseguido el gobierno de muchos municipios, entre ellos los de cinco capitales de provincia, que de algún modo representan el buque insignia de sus políticas: Madrid, Barcelona, Zaragoza, La Coruña y Cádiz. Desde mediados de junio, en que se constituyeron los nuevos gobiernos municipales, han pasado casi dos meses, un tiempo suficiente para evaluar hacia donde apuntan dichas políticas.

Lo que hemos visto hasta ahora supone un predominio absoluto de la gestualidad, de la política de gestos. Sean bienvenidos algunos de ellos, como el de la renuncia a los coches oficiales, el de bajarse los sueldos, o el de prescindir del gran número de asesores nombrados a dedo que eran la tónica de los gobiernos populares. Dichos gestos indican otra sensibilidad hacia el uso de los recursos públicos que entre todos sufragamos con gran esfuerzo. Pero junto a estos, también ha habido gestos de otra índole. Por ejemplo, el de la creación de la página web municipal Versión Original por parte de Madrid. Este asunto, convenientemente explotado por la prensa conservadora a la que encantan este tipo de “filones”, ha tenido enredado al gobierno municipal y a su soporte el PSOE de Madrid no pocas semanas. En Barcelona, la alcaldesa ha decidido retirar el busto del Rey Juan Carlos del Salón de Plenos y su gobierno municipal argumenta que “Barcelona tiene una larga tradición republicana no suficientemente reconocida”. De paso, la alcaldesa aprovecha para anunciar que no asistirá a la misa de las fiestas de la Virgen de la Mercè, patrona de Barcelona. Zaragoza por su parte, cambia el nombre del pabellón municipal Príncipe Felipe por el de un entrenador de baloncesto y en Cádiz y en otros ayuntamientos se adoptan decisiones similares contra los símbolos monárquicos.

A partir de estos gestos intuimos que a estas coaliciones no les gusta la prensa conservadora, ni son partidarios de la Monarquía, ni de la Iglesia, es decir, que en general son bastante “progres”. Pues bien, nos damos por enterados, estamos encantados de que sean tan progres, bienvenida sea la progresía. Pero ahora, permítannos una pequeña pregunta: ¿Qué hay de lo nuestro? Los ciudadanos les votamos para que resolvieran nuestros problemas, y estos son unos cuantos. Lo de hacer alarde de progresía, déjenlo por favor para su tiempo libre, pero su jornada laboral dedíquenla en lo posible a gobernar nuestros municipios.

Les pongo un ejemplo: Madrid es una ciudad muy sucia, producto entre otras razones de las políticas privatizadoras del PP. Ya se que han dicho que en setiembre pondrán en marcha un plan de choque, pero en mi opinión esta debería haber sido su primera prioridad, muy por delante de la de su página web. El tiempo que han dedicado a esta hubiera sido valiosísimo para precisar aquel plan de choque. Pero es que, además, la limpieza de una ciudad es el balance de dos fuerzas contrapuestas: las que limpian y las que ensucian. ¿No ha llegado quizás el momento de mejorar el civismo de nuestros convecinos? Con unos vecinos más educados tal vez no sería necesaria tanta limpieza. El Ayuntamiento es una plataforma ideal para lanzar campañas de concienciación en este sentido. También para reducir mediante la vigilancia y las medidas punitivas a los que no se dejen seducir por las mencionadas campañas. El descenso de los fallecidos en carretera desde 5.000 personas al año a 1.600 durante el periodo en que Alfredo Pérez Rubalcaba fue Ministro del Interior es para mi el mejor ejemplo de cómo una adecuada combinación de campañas educativas y elementos punitivos puede modificar en sentido positivo el comportamiento de una población. En eso, y no en gestos hacia la galería, consiste en mi opinión la buena política.

Les pongo otro ejemplo: de las 1.500 bicicletas del servicio BiciMad, aproximadamente un tercio han sido robadas u objeto de vandalismo en los pocos meses que el servicio lleva funcionando. ¿No les parecen demasiadas? ¿No hay ahí otro problema latente por el que hemos pasado de puntillas todos estos años? En Madrid hay muy poco respeto por la propiedad ajena, en especial por la propiedad pública. Se roban los árboles de sus alcorques, los paneles de las paradas de autobús, se arrancan los bancos de las calles, muchas veces por la gracia de llevárselos al chalet. Los graffiti son tantos como los cierres metálicos de los comercios (quiero decir que es imposible encontrar un cierre sin su correspondiente graffiti), las papeleras aparecen vandalizadas cada mañana, los espejos de muchos coches destrozados, y así hasta un sinfín de comportamientos contra la propiedad pública o privada. ¿Hemos de aceptar este grado de incivismo sin inmutarnos? ¿No hay aquí un campo para la reflexión y para diseñar políticas municipales que disminuyan el problema? Siempre he pensado que entre los valores de la izquierda estaba el de la civilidad, el de conseguir eliminar el salvajismo de origen de la condición humana y el de acercarnos a cotas cada vez mayores de conocimiento, cultura y respeto por nuestros semejantes. Y estos gobiernos se dicen de izquierdas.

Espero que la política de gestos sea tan solo una enfermedad infantil, producto de la bisoñez de los nuevos gobiernos y que, pasado un tiempo, se aborden con solvencia los problemas que de verdad interesan a los ciudadanos. Si no es así, entonces tendrán razón los conservadores y habremos de pensar que estas fuerzas no son útiles para gestionar lo público, y que solo crean más problemas de los que resuelven. Igual de rápido que han despertado grandes esperanzas, podrían también despertar grandes decepciones y la ciudadanía podría prescindir de ellos como lo ha hecho de los gobiernos corruptos del PP.

Pero de lo que no cabe duda es de que les conoceremos por sus hechos, no por sus gestos.

Ricardo Peña

Secretario General de ASU-PSM

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1 comentario

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Una respuesta a “Por sus hechos les conoceréis

  1. Juanjo Marcano

    Comparto completamente la reflexión que realiza sobre la poca utilidad de tan exagerada gestualidad de los nuevos regidores municipales, en ausencia de soluciones reales y tangibles a los problemas que tienen ciudades otrora mal gobernados por la derecha, y el empeño peligroso por parte de Podemos y sus marcas locales, de mezclar la sobriedad y formalidad de las instituciones, con el fracaso particular y vergonzarte de esa derecha incapaz de entender y conectar con las necesidades de la ciudadanía, empeñada en gobernar de forma mercantilista la cuestión pública de nuestras ciudades, y con una peligrosa capacidad para segregar y compartimentar ciudadanos a través de los recortes y limitaciones en el acceso a los servicios públicos. Sin embargo todos estos, no son argumentos suficientes para basar la nueva gestión municipal exclusivamente en la política de la gestualidad de formas, sin abordar eficientemente las soluciones a los problemas que esperan resolver tantos ciudadanos y ciudadanas a través de sus gobernantes en tan importantes municipios.

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