Archivo mensual: junio 2015

La derecha no descansa

vampiro

Faltaban aún unas horas para que tomara posesión de la alcaldía de Madrid Manuela Carmena y los medios conservadores ya habían escarbado en el pasado de los concejales de su lista y estaban aireando sus twits de 2011. Desde ese momento hasta hoy, no han cesado de exigir dimisiones y de airear nuevos hechos, tales como la participación de la concejal Rita Maestre en la interrupción de un acto religioso en la capilla de la Universidad Complutense en 2011, en el marco de una protesta por una universidad pública laica.

No es que los hechos denunciados no merezcan reprobación, y seguramente también dimisiones, porque no es posible aspirar a representar a los ciudadanos teniendo un pasado tan impresentable desde el punto de vista democrático como el de algunos de los concejales de Ahora Madrid. Los nuevos partidos y coaliciones se han aupado al calor de unas exigencias muy altas de limpieza a todos los demás, y ahora tienen que aplicar esa misma medicina a sí mismos, bajo riesgo si no lo hacen, de perder su credibilidad.

Pero lo que me interesa destacar aquí es la estrategia de la derecha. El Partido Popular no ha digerido los resultados del 24-M. Ha visto con estupor cómo se esfumaba la mitad de su poder municipal y más de la mitad de su poder autonómico, merced a los pactos de las fuerzas de izquierda. No han aceptado la estrategia de pactos del PSOE, a pesar de que este dejó muy claro antes de las elecciones que no pactaría con el PP. A pesar de que dejó muy claro que los ciudadanos estaban reclamando cambios profundos, tanto contra los recortes sociales como contra la tolerancia con la corrupción, y que en consecuencia pactaríamos con otras fuerzas que compartieran esos mismos objetivos, a fin de desalojar al PP allí donde fuera posible. Tuvieron el grave error de cálculo de estimar que, como siempre había sucedido hasta estas elecciones, la corrupción no les pasaría factura. Y tuvieron el segundo error de fiarlo todo a la endeble recuperación de las cifras macroeconómicas. Y el resultado les ha dejado perplejos (recuérdense las caras de Aguirre, Cospedal y Barberá la noche electoral).

Pero el estupor les ha durado dos segundos. Ya han diseñado el nuevo rumbo que, en su opinión, les llevará a la victoria en diciembre. En primer lugar, necesitan que los partidos emergentes fracasen cuanto antes allí donde gobiernen. Y a esto se están aplicando con ahínco, tanto en Madrid como en Barcelona. Amplificarán los fallos y las debilidades de estos concejos. Y si no los encuentran, los inventarán. Lo mismo harán con los gobiernos autonómicos de Extremadura, Aragón, Castilla-La Mancha, Valencia y Baleares, de donde han sido desalojados. La derecha de este país es terrible cuando pierde el poder, y está dispuesta a cualquier cosa para recuperarlo. Un poder que ellos estiman les pertenece por derecho propio. ¿Cien días de gracia, para qué? Ellos necesitan que fracasen ya.

La segunda pata de la estrategia es el miedo. La derecha es experta en usar este recurso para someter a los ciudadanos. Han llegado a decir que los nuevos concejos arrebatarán las casas a sus propietarios, que subirán los impuestos, que acabarán con la democracia, e incluso que quemarán las iglesias. El propio Presidente Rajoy tacha sin pudor de antidemocráticos y sectarios los pactos para constituir mayorías. A sabiendas de que está engañando, afirma que ellos han ganado y que los demás les han quitado el poder violentando la voluntad de los ciudadanos. ¿Le parecerá también antidemocrático lo sucedido en Dinamarca, donde dos partidos conservadores han pactado para gobernar en perjuicio de la fuerza más votada, que ha sido el partido socialdemócrata? Obviamente, no han digerido lo que está pasando y está a la vista de todos: la sustitución del bipartidismo por un tetra-partidismo, donde nadie va a obtener ya mayorías absolutas. Decir que “han ganado” con menos del 30% de los votos es una falsedad, porque en democracia 7 votos pesan más que 3 y el poder será de quien sepa ponerse de acuerdo con otras fuerzas para llevar adelante un programa común. Y ellos todavía sueñan con la borrachera de poder de estos años, y se niegan a despertar del sueño. No aceptan que los ciudadanos les dieron un poder absoluto hace cuatro años, y que con la misma libertad ahora se lo han quitado. Otro error más: no prever que sus desmanes, y su empeño en gobernar contra todos, al final les pasarían factura.

La tercera pata consiste en “empujar” al PSOE hacia la extrema izquierda. Desde el minuto uno, están aplicándose (y da gusto ver la disciplina con la que todos ellos repiten sin parar la misma consigna) a tildar de radical y extremista a nuestro Secretario General Pedro Sánchez y a responsabilizar al PSOE de todas las desgracias que sin duda acaecerán como consecuencia de los nuevos gobiernos municipales y autonómicos.

Las tres patas de esta estrategia persiguen el mismo fin: hacer aparecer al Partido Popular como la única fuerza sensata y centrada que puede impedir que el caos y el mal gobierno se adueñe de nuestro país. ¿No recuerda esto mucho a aquella famosa retahíla franquista de “o nosotros, o el caos”?

Pero no cabe duda de que su mensaje calará. Su poder mediático es inmenso, y ya sabemos desde Goebbels que una mentira repetida millones de veces se convierte en verdad. Mi termómetro particular lo constituye un grupo de amigos conservadores cuyas fuentes de información son esos medios, y que no dejan de repetirme las maldades e inconsistencias de los concejales de Ahora Madrid. Yo les contesto que tienen razón en sus críticas, pero que por favor se fijen en otros hechos que sus fuentes mediáticas silencian hipócritamente. Por ejemplo, que nada más llegar, las nuevas alcaldesas se han puesto unos sueldos inferiores a la mitad de los que tenían la alcaldesa Botella y el alcalde Trías. Que han renunciado a los coches oficiales y viajan en transporte público, o en bicicleta. Que su primera preocupación ha sido abrir los comedores de las escuelas para que los niños necesitados puedan comer dos veces al día, y mediar ante los bancos para buscar soluciones a los que van a ser desahuciados. Que han renunciado a las entradas gratuitas que el consistorio tenía reservadas permanentemente en el Teatro Real. Que han suprimido las tres cuartas partes de los asesores nombrados a dedo por consistorios anteriores. Y otros tantos gestos que indican una sensibilidad distinta a la que nos tenían acostumbrados Botella y González, cuando afirmaban que el problema de los niños madrileños era la obesidad. Después de tanta corrupción y de tantos sinvergüenzas y aprovechados en las filas de los gobiernos de Madrid ciudad y región, es muy de agradecer que los nuevos consistorios nos traigan un poco de decencia y aire fresco.

Pero no pararán, y deberemos hacer uso de toda nuestra inteligencia y capacidad de argumentación para contrarrestar la trampa en la que nos quieren meter. Deberemos prestar especial atención a conseguir que Telemadrid se convierta en un medio plural y deje de ser el cortijo particular del PP, y a que los plenos de la Asamblea se televisen en directo. Porque la izquierda no tiene medios de comunicación propios que contrarresten a la enorme maquinaria mediática de la derecha. Nuestro mensaje no solo ha de ser claro e inteligente, sino que además ha de llegar a sus destinatarios, y ahora lo hace muy débilmente. Y no olvidemos un axioma básico de la lucha política: no podemos bajar la guardia porque la derecha nunca descansa.

Ricardo Peña

Secretario General de ASU-PSM

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