Archivo mensual: marzo 2013

Las carencias de nuestras políticas

logocubico

Esta larga crisis que comenzó allá por 2007 está teniendo muchos aspectos negativos, pero tiene a mi juicio un aspecto muy positivo en el que quizás no se está poniendo suficiente énfasis: sacar a la luz muchas de nuestras miserias pasadas. Comportamientos que eran tolerados en épocas donde las cosas iban razonablemente bien, ahora son sencillamente insoportables. Valgan como ejemplos los numerosos casos de corrupción tanto en el campo económico como en el político, los abusivos sueldos de muchos banqueros, las desorbitadas dietas cobradas por asistir a reuniones de una hora en una Caja de Ahorros, o la puerta giratoria entre la política y la gran empresa que permite colocar inmediatamente en puestos bien remunerados a los que dejan la política. Si nunca fueron comportamientos ejemplares, ahora nos indignan mucho más por el sangrante contraste con la creciente miseria y desigualdad que se está instalando en nuestra sociedad.

Entre las miserias de nuestro pasado, descubrimos también que nuestro partido pudo haber hecho las cosas mucho mejor de lo que las hizo cuando estuvo en el Gobierno. Voy a dar algunos ejemplos de esta afirmación:

Una sentencia del Tribunal de la UE en Luxemburgo, como consecuencia de una demanda puesta por un afectado, nos recuerda que España aprobó en 1993 una directiva europea de protección al consumidor, que invalida no pocos aspectos de nuestra Ley Hipotecaria. Eso sucedió hace veinte años, gobernando Felipe González. Bien es verdad que en ese momento los desahucios no eran un problema acuciante. Pero sí lo fueron a partir de 2008, gobernando Rodríguez Zapatero. ¿Nadie se dio cuenta de esta inconsistencia? Si hubiéramos simplemente adaptado nuestra ley a esa directiva, se habrían ahorrado muchos miles de desahucios. Bien está que Rubalcaba maldiga ahora porque no hicimos nada, pero ¿es eso suficiente?

Ahora propugnamos un reforma fiscal porque nos damos cuenta de que el sistema impositivo español no reparte adecuadamente las cargas y recauda siete puntos menos de PIB que la media europea. Sin embargo, estuvimos siete años en el Gobierno y no solo no hicimos tal reforma sino que nos permitimos suprimir impuestos como el de patrimonio, posiblemente cegados por la ingente cantidad de ingresos procedentes de la burbuja inmobiliaria. Burbuja inmobiliaria que tampoco pinchamos a su debido tiempo y cuyo estallido es el causante de nuestra crisis particular dentro de la crisis general, la responsable de tener el paro más alto de toda Europa.

Mejoramos algo la detección del fraude fiscal, llegando a recaudar hasta 10.000 millones en 2011. Pero eso se queda en nada cuando diversos estudios estiman la economía sumergida en 25 puntos de PIB y los ingresos dejados de percibir por el Estado en 90.000 millones al año (véase la entrada https://asupsmpsoe.wordpress.com/2013/01/13/a-vueltas-con-la-fiscalidad/), y cuando los propios inspectores de Hacienda llevan años reclamando más recursos y más plantilla para poder investigar a los grandes defraudadores. ¿No pudimos hacer algo más?

Hemos hecho grandes discursos sobre la necesidad de cambiar el modelo productivo y sobre impulsar la economía basada en el conocimiento, pero a la hora de la verdad tan solo elevamos el gasto en I+D desde el 1% al 1,4% en siete años, cuando la media europea en ese periodo estuvo siempre por encima del 2%. A la vez enterramos grandes cantidades de recursos en infraestructuras muy caras como el AVE, que probablemente no eran tan urgentes y que hoy tenemos dificultades para hacer rentables. ¿No son esto prioridades equivocadas?

El déficit de tarifa del Estado con las compañías eléctricas, alcanza más de 30.000 millones (véase la entrada https://asupsmpsoe.wordpress.com/2012/12/?). La Ley del Sector Eléctrico que reconocía ciertos costes a las eléctricas es de la época de Aznar, pero en 2005 se acabó la compensación pactada con las empresas y hubiera sido necesario renegociar dichos costes reconocidos. El Ministro de Industria de la época (José Montilla) no hizo nada al respecto, ni tampoco los dos siguientes (Joan Clos y Miguel Sebastián). ¿No deberían darnos explicaciones de por qué dejaron crecer esa deuda y de por qué el recibo de la luz en España ha llegado a ser el más alto de Europa? Es indudable que algo se hizo mal, o algo se dejó de hacer, en este asunto.

Por no alargar más este relato, finalizo con la a mi juicio actitud en exceso complaciente que nuestro partido ha tenido con la jerarquía eclesiástica, no solo financiándola más allá de los compromisos contraídos con ella, sino manteniendo sus inmensos privilegios en materia de impuestos y en la presencia de la religión en la educación pública. No se dio ni un solo paso hacia la laicidad de las instituciones públicas. En este aspecto ha prevalecido una política de apaciguamiento, de no “despertar a la fiera”.

En este periodo que precede a la Conferencia Política, hemos de preguntarnos por estas carencias, por estas lagunas de nuestro paso por el Gobierno. Nos llenamos de orgullo, y con razón, por nuestra defensa del Estado del Bienestar, por nuestras abundantes contribuciones a la mejora de la Sanidad y la Educación públicas, por la extensión de derechos como el de la dependencia, pero no podemos quedarnos ahí. También es nuestra obligación gestionar bien los problemas, hacer eficiente la economía, hacer competitivo al país, perseguir a los defraudadores y reducir los privilegios de una Iglesia que ha tenido demasiados. Y hemos de hacerlo aunque eso suponga enfrentarse a poderes nada despreciables como el del dinero o el del Vaticano.

Una parte de la solución a estas carencias está sin duda en profundizar en nuestro programa, en dejar más claras cuáles son las prioridades básicas, en no poner todo al mismo nivel. Eso facilitará las cosas cuando lleguemos de nuevo al Gobierno. Pero también hemos de redefinir qué entendemos por liderazgo. En mi opinión, el partido no ha cumplido bien su misión. No basta con tener un buen líder y darle la máxima responsabilidad. También es necesaria la crítica cuando el líder se desvía o equivoca las prioridades. No se le ayuda asintiendo a todo lo que hace. La voz de otros dirigentes y de los órganos del partido es necesaria en todo momento. Esto es válido para los líderes pasados y para los futuros. A veces las carencias de nuestros gobiernos son producto de que el partido no ha sabido jugar el papel de intelectual colectivo que le corresponde. Por eso en la redefinición de nuestros sistemas internos de elección y de participación nos jugamos mucho más de lo que parece. O hacemos un partido más democrático y participativo o nos equivocaremos más de lo debido.

Ricardo Peña, Secretario General de la ASU

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Análisis del documento de la Comisión Wert sobre la reforma de la Universidad

Análisis del documento de la Comisión Wert sobre la reforma de la Universidad

Próximo Acto- Asamblea ASU-PSM
19 de Marzo 18.30H
Edificio Alumnos UCM
con José Carrillo Rector UCM

Os esperamos!!!

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marzo 13, 2013 · 10:55 pm