Recortar la pluralidad también se paga

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RNE ha perdido casi uno de cada cuatro oyentes en el primer EGM (Estudio General de Medios) de la nueva temporada radiofónica. La radio estatal va camino de la irrelevancia tras la pérdida del 23.1% de su audiencia, 450.000 oyentes, según registra la tercera oleada del EGM correspondiente a octubre y noviembre de 2012.

Para los informativos de TVE, tantas veces premiados y líderes indiscutibles de audiencia en los últimos años, la temporada no comenzó mejor ya que, en septiembre, el telediario de la noche de Telecinco, aún con algunos espectadores menos, superó en una décima el share de TVE (13.9%) cuando en noviembre de 2011 –mes de las últimas elecciones legislativas—la diferencia entre la segunda edición de TVE (18.0%) y la de Telecinco (13.35) era de casi cinco puntos.

Personalmente he de reconocer que cuando se produjo el cambio de gobierno, en varias ocasiones opiné que habría un cierto cambio en los medios públicos estatales pero que el nivel de pluralidad que estos habían alcanzado, y su independencia del gobierno, creía difícil que desapareciera porque la ley de 2006 no se podía obviar fácilmente y porque ciertas conquistas tienden a ser irreversibles. Me equivoqué y, con uno de los innumerables decretazos del gobierno del PP, RTVE retrocedió más de treinta años, hasta la época del Estatuto de 1980, en el que los nombramientos del consejo de administración del ente públcio requerían los dos tercios del Congreso y del Senado, igual que la ley de 2006, siendo sustituida esa mayoría –garantía de pluralidad—por la mayoría absoluta de las cámaras.

La falta de pluralidad de la actual RTVE, y no otra cosa, está en la raíz de los últimos datos del EGM que penalizan el regreso impúdico a la gubernamentalización de ambos medios nutridos con los residuos aznaristas que han vuelto a controlar Prado del Rey de la mano del nuevo director de informativos Julio Somoano cuyo subdirector, Ángel Nadal, trabajó codo con codo con Alfredo Urdaci; de Jenaro Castro, que por entonces fue director de Informe Semanal, o de un triste repertorio con nombres como los de Cristina Ónega, Silvia Rodríguez Marino, Cristina Alcaide, Diego Arizpeleta…

RNE registró pérdidas en las tres franjas diarias de información –y de opinión—, especialmente en la mañana y la tarde donde El día menos pensado sufre un retroceso del 21.6% y Nunca es tarde, el programa que sustituyó al vespertino que dirigía Toni Garrido, que pierde un 46.1% de sus oyentes. También en la radio pública los residuos aznaristas han vuelto, empezando por su director, Manuel Ventero, director de informativos durante la segunda legislatura de Aznar o su mano derecha durante esos años, Fernández Vegue, actual director de informativos.

Yo fui tertuliano del programa 24 Horas de RNE entre 2005 y 2011. Durante la primera legislatura de Zapatero hubo dos temas de debate –el estatuto de Cataluña y la negociación con ETA—que produjeron ataques furibundos de la derecha mediática que nada tuvieron que envidiar a los del ‘sindicato del crimen’ del 92 y 93 en contra del gobierno de Felipe González. Pues bien, todavía recuerdo los zarandeos dialécticos que quienes defendíamos, por ejemplo, el proceso de paz tuvimos que aguantar de ilustres periodistas como José Antonio Zarzalejos, a la sazón director de ABC, Alfonso Rojo, Jesús Mª Zuloaga, Carmen Morodo… y muchos otros que, legítimamente, ponían de chupa de dómine al gobierno y a quienes públicamente le apoyábamos. Algo lógico en un medio plural y algo que nunca antes se había visto, ni oído, en España.

A José Luis Rodríguez Zapatero se le recordará por esa primera legislatura en la que, además de intentar el final negociado del terrorismo etarra, se ampliaron como nunca se había hecho hasta ese momento los derechos civiles; impulsó la ‘cuarta pata del estado del bienestar’ con la ley de dependencia y, a mi juicio, por esa iniciativa decidida y estrictamente personal que fue la desgubernamentalización de RTVE cuando le dijo a quien dirigió el ente a partir de 2004, Carmen Caffarel, que él no la iba a llamar nunca y que si lo hacía algún ministro de su parte que no le hiciera caso. Hoy hemos vuelto a la televisión y la radio de partido, nada que objetar por tanto a los resultados del último EGM.

Justo Villafañe

Catedrático de la Universidad Complutense

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