SOS investigación, SOS futuro

Image

El 6 de Noviembre de 2012 tuvo lugar en el CSIC un acto  organizado por la COSCE (Confederación de Sociedades Científicas Españolas), la CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas), los sindicatos y otras plataformas de investigadores, para hacer una dramática llamada de atención a la sociedad española sobre la situación actual de la investigación. Lamentablemente, la prensa y los medios en general se han hecho muy poco eco de lo que allí se dijo, lo que viene a ser un síntoma más de la poca conciencia social que existe sobre la importancia que la investigación ha de tener en una sociedad que presume de ser avanzada.

El panorama allí descrito no puede ser más angustioso: incluyendo los Presupuestos recién aprobados para 2013, se acumulan ya cinco años consecutivos de recortes a la I+D. Algunos programas, como el Fondo de Investigaciones Sanitarias, recibirán en 2013 el 50% de lo que recibían en 2008. El recorte de 2013 para proyectos del Plan Nacional es del 23% (que se suma al 27% del 2012). Eso se traduce en que equipos de investigadores competentes que venian siendo financiados regularmente, dejarán de estarlo en los próximos años, interrumpiendo así, o disminuyendo, su actividad. Las becas PFI y FPU disminuyen en 2013 en 400 beneficiarios, los programas Ramón y Cajal y Juan de la Cierva salen con un año de retraso y con sustanciales recortes. A ello se suma la congelación de plantillas de las universidades, que impide la incorporación de los doctores recién formados. El resultado final es que el sistema de I+D no se renovará y que está expulsando de él a un personal muy valioso, en el que se han invertido muchos recursos. La desmedida subida de tasas en la universidad ha producido una disminución de la matriculación de entre un 10% y un 20%. La disminución es más acusada en los estudiantes de posgrado y doctorado debido al precio de los másteres, adelgazando también así las futuras generaciones de investigadores. El efecto de estas políticas quizás no se note en los próximos dos o tres años, pero después se producirá una brecha generacional de bastantes años que será muy difícil volver a cerrar.

 

El Foro de Empesas Innovadoras también estuvo presente en el acto e informó de que por primera vez desde que hay estadísticas, la inversión privada en I+D descendió en 2011, y presumiblemenrte también lo hará en 2012. Al calor de los créditos públicos y de la conjunción de fondos privados y públicos se había ido formando un entramado de empresas innovadoras que ahora es también víctima de los recortes de fondos públicos.

Lo más descorazonador de estos recortes es que bastarían pocos recursos para evitarlos. El gasto público en I+D civil está en torno a los 6000 millones. El 14% de promedio que supone el recorte de 2013, no llega a 1000 millones, cien veces menos de lo que se va a dar a la banca privada, o lo mismo que cuestan 100 km de autopista. Se trata por tanto de un problema de prioridades equivocadas. Simplemente, el Gobierno no ve relevante la inversión en I+D, a la que considera un simple gasto más, o tal vez un lujo prescindible.

 

Como allí se dijo, los dirigentes políticos españoles no entienden la ciencia y por eso no la defienden. Tampoco los de nuestro partido. No olvidemos que los recortes de 2009, 2010 y 2011 los hicimos nosotros, si bien no fueron tan drásticos como los de 2012 y 2013. Pero el problema es de concepto: considerar que la ciencia es un gasto más y que ha de ser recortado igual que los otros. Y sin embargo, hay dos datos que nos deberían hacer reflexionar: primero, que los países europeos que menos han sufrido la crisis son los que han mantenido en el pasado una política continuada y generosa de inversión en I+D; segundo, que a pesar de la crisis, estos países han sostenido e incluso aumentado esta inversión. ¿Por qué? Sencillamente porque en su cultura política está muy asentada la idea de que las inversiones en I+D son el motor de la economía competitiva, al menos en la parte del mundo en la que estamos situados. Europa no puede competir con salarios bajos, sólo puede hacerlo incorporando conocimiento a sus productos. La investigación es quien alimenta la rueda de la innovación. Todas esas distinciones con las que nos regala la retórica oficial sobre si hay que financiar la investigación aplicada o la fundamental, o financiar solo la excelencia y no el resto, indican una vez más que no entienden el problema. Sólo hay dos tipos de ciencia, la mala y la buena. La segunda es la que amplía las fronteras del conocimiento. Entre saber una cosa o no saberla, hay un abismo. Si la sabes, más adelante puedes encontrar aplicaciones prácticas. Si no la sabes, no. Un simple ejemplo puede bastar: un teorema matemático sobre números primos enunciado por Pierre de Fermat en el siglo XVII, es la base de nuestros sistemas criptográficos actuales, con los que por cierto se generan muchas aplicaciones y mucha riqueza. Si en el siglo XVII hubieran decidido financiar solo la investigación aplicada, quizás este teorema no se habría enunciado. La pretensión de financiar solo la excelencia es también absurda por varias razones. Primero porque esta surge generalmente tras muchos años no tan excelentes en los que los investigadores se forman. Pero también porque la ciencia funciona como un castillo de naipes en el que unos conocimientos se apoyan en muchos otros previos, excelentes y no excelentes. La cúspide no podría existir si retiramos las cartas de más abajo. Afortunadamente, en todas las épocas existen personas que se hacen preguntas y buscan las respuestas por el puro placer de conocer, de entender más o mejor el mundo en que vivimos. También hay otras que encuentran aplicaciones a esos conocimientos y los explotan. Lo que han de hacer los gobiernos inteligentes es crear un entorno estable para los primeros y favorecer la actividad de los segundos.

Los recortes en I+D son tan poco inteligentes como dispararnos un tiro en el pie: los más perjudicados seremos nosotros. O como matar a la gallina de los huevos de oro: a corto plazo nos ahorramos darle de comer, pero luego nos veremos obligados de por vida a comprar (a precio de oro) los huevos de oro al vecino. O a incubar desde cero otro pollo para tener en el futuro una nueva gallina. Defender nuestra investigación no es otra cosa que defender nuestro futuro como sociedad. O, como rezaba el lema del citado acto, sin I+D no hay futuro. No queremos un futuro en el que tan solo seamos un país de turismo y de segundas residencias para nuestros socios británicos y alemanes. Eso si con unos bancos muy boyantes.

Ricardo Peña Marí, Secretario General de ASU-PSM

 

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo universidad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s