Archivo mensual: noviembre 2012

Perspectivas para la ciencia española en el Horizonte 2020

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El 24 de Noviembre de 2012 tuvo lugar un acto sobre este tema organizado por la Comisión Ejecutiva Federal, con la colaboración del grupo Socialistas y Demócratas (S&D) en el Parlamento Europeo (PE) y la participación como ponentes de algunos científicos españoles. Cerró el acto nuestro Secretario General Alfredo Pérez Rubalcaba. Estas líneas pretenden resumir lo más relevante del mismo.

La ciencia en los presupuestos europeos

En estos meses ha de aprobarse el nuevo presupuesto que regirá a apartir de 2014. Existen grandes presiones para disminuirlo con respecto al vigente, especialmente por parte de los países contribuyentes netos. Si, como parece, se pretenden mantener las dos partidas más importantes, la Política Agraria Común (PAC) y los fondos de cohesión, las perjudicadas serían el resto de las partidas, y muy especialmente los fondos de I+D. Nuestra parlamentaria europea Teresa Riera, ponente además de la Comisión de Industria, Investigación y Energía (CIIE), nos alertó del grave peligro que esto supondría, hasta el punto de nuestro partido, a través del grupo S&D, debería recomendar el veto a los presupuestos por parte del PE, si se produjera tal recorte. La CIIE recomienda un objetivo de inversión en I+D del 3% del PIB por parte de los estados, a alcanzar en 2020, a la vez que propone duplicar los fondos comunitarios para I+D hasta llegar a convertirlos en la tercera política estratégica, detrás de la PAC y la cohesión. La razón de fondo de esta posición es la convicción de que Europa no podrá competir globalmente si abandona la I+D. Nuestra población es comparativamente cada vez menor, más envejecida, y nuestro estado del bienestar, caro. Nuestra única oportunidad es posicionarnos ventajosamente en la creación y aplicación del conocimiento. Defender la I+D, nos dijo Teresa, es lo mismo que defender nuestro estado social. En ese sentido, es necesario un trabajo político, primero dentro de nuestro partido y después en la sociedad, para hacer valorar y para defender las políticas de inversión en I+D. En estos días se está configurando un frente de países “amigos de la cohesión” para defender este tipo de fondos. Deberíamos contribuir a crear un club similar de “amigos de la ciencia” que defiendan los fondos de I+D.

La ciencia en España

Además de la batalla europea, aquí tenemos nuestra propia batalla, porque lejos de aspirar a ese 3% del PIB, y como queda documentado en otras entradas de este blog, nuestro Gobierno va a toda velocidad en sentido contrario: del 1,33% en 2011, hemos pasado al 1% en 2012 y seguiremos bajando en 2013, debido a los drásticos recortes en todas las partidas de I+D y a la asfixia económica de las universidades públicas. En este acto, se reivindicó una vez más poner en valor el gran esfuerzo realizado por nuestros investigadores y por las administraciones socialistas (exceptuando los recortes de 2009 a 2011, negativos pero ni por asomo comparables a los de 2012 y 2013), hasta situar a nuestro país en niveles competitivos en investigación: novena potencia por publicaciones científicas indexadas. Nuestra eficiencia -productividad científica por unidad de PIB invertida- es la mayor de la UE, y el crecimiento en los últimos 20 años, propio de país emergente. Las comparaciones que hace el PP con universidades excelentes europeas no tienen en cuenta el nivel de inversión por alumno en esas universidades, diez veces superior al nuestro. Se habló una vez más del riesgo de perder una generación de investigadores y de que, en vez de retroceder, deberíamos crecer o al menos mantener lo existente, para poder sacar provecho de los futuros fondos europeos.

La correlación positiva entre inversión en I+D y fortaleza para resistir la crisis, no solo es visible en los países de nuestro entorno, sino también en nuestras propias comunidades autónomas: las que más han cuidado estas políticas son las que tienen menos niveles de desempleo, menos desigualdad, y más renta per cápita. Defender la I+D, es por tanto defender nuestro futuro y nuestro bienestar.

Nuestro Secretario General estuvo presente durante casi todo el debate y cerró el acto manifestando su apoyo decidido, y el del partido, al mantenimiento de las inversiones en I+D. Sobre todo incidió en no crear irrecuperables discontinuidades y en que la palabra clave en políticas de I+D es estabilidad. Nos informó también de algunos datos relevantes. Uno, del debate en el seno del grupo S&D y en el PE para tratar de excluir las inversiones en I+D de la contabilidad del déficit público de los países. De este modo, podrían escapar más fácilmente a los recortes. Otro, del ofrecimiento al Gobierno, y de varias reuniones mantenidas con el mismo con este fin, de un pacto de Estado para la investigación. El ofrecimiento incluye el compromiso de un incremento sostenido de las inversiones públicas en I+D hasta el 2020, independientemente de quien gobierne. Ni que decir tiene que de momento solo hemos cosechado negativas, exceptuando tan solo la creación de la Agencia Estatal de Investigación, prevista en la Ley de la Ciencia aprobada en 2011 por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, y que el actual Gobierno dice querer implementar. Según nuestro Secretario, es evidente que el modelo del PP no consiste en competir con más conocimiento, sino con menores salarios. En su opinión, y teniendo en cuenta el debate precedente, esta política solo conduce a “hambre para hoy, y hambre para mañana” y ha de ser combatida con firmeza.

Ricardo Peña Marí, Secretario General de ASU-PSM

 

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SOS investigación, SOS futuro

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El 6 de Noviembre de 2012 tuvo lugar en el CSIC un acto  organizado por la COSCE (Confederación de Sociedades Científicas Españolas), la CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas), los sindicatos y otras plataformas de investigadores, para hacer una dramática llamada de atención a la sociedad española sobre la situación actual de la investigación. Lamentablemente, la prensa y los medios en general se han hecho muy poco eco de lo que allí se dijo, lo que viene a ser un síntoma más de la poca conciencia social que existe sobre la importancia que la investigación ha de tener en una sociedad que presume de ser avanzada.

El panorama allí descrito no puede ser más angustioso: incluyendo los Presupuestos recién aprobados para 2013, se acumulan ya cinco años consecutivos de recortes a la I+D. Algunos programas, como el Fondo de Investigaciones Sanitarias, recibirán en 2013 el 50% de lo que recibían en 2008. El recorte de 2013 para proyectos del Plan Nacional es del 23% (que se suma al 27% del 2012). Eso se traduce en que equipos de investigadores competentes que venian siendo financiados regularmente, dejarán de estarlo en los próximos años, interrumpiendo así, o disminuyendo, su actividad. Las becas PFI y FPU disminuyen en 2013 en 400 beneficiarios, los programas Ramón y Cajal y Juan de la Cierva salen con un año de retraso y con sustanciales recortes. A ello se suma la congelación de plantillas de las universidades, que impide la incorporación de los doctores recién formados. El resultado final es que el sistema de I+D no se renovará y que está expulsando de él a un personal muy valioso, en el que se han invertido muchos recursos. La desmedida subida de tasas en la universidad ha producido una disminución de la matriculación de entre un 10% y un 20%. La disminución es más acusada en los estudiantes de posgrado y doctorado debido al precio de los másteres, adelgazando también así las futuras generaciones de investigadores. El efecto de estas políticas quizás no se note en los próximos dos o tres años, pero después se producirá una brecha generacional de bastantes años que será muy difícil volver a cerrar.

 

El Foro de Empesas Innovadoras también estuvo presente en el acto e informó de que por primera vez desde que hay estadísticas, la inversión privada en I+D descendió en 2011, y presumiblemenrte también lo hará en 2012. Al calor de los créditos públicos y de la conjunción de fondos privados y públicos se había ido formando un entramado de empresas innovadoras que ahora es también víctima de los recortes de fondos públicos.

Lo más descorazonador de estos recortes es que bastarían pocos recursos para evitarlos. El gasto público en I+D civil está en torno a los 6000 millones. El 14% de promedio que supone el recorte de 2013, no llega a 1000 millones, cien veces menos de lo que se va a dar a la banca privada, o lo mismo que cuestan 100 km de autopista. Se trata por tanto de un problema de prioridades equivocadas. Simplemente, el Gobierno no ve relevante la inversión en I+D, a la que considera un simple gasto más, o tal vez un lujo prescindible.

 

Como allí se dijo, los dirigentes políticos españoles no entienden la ciencia y por eso no la defienden. Tampoco los de nuestro partido. No olvidemos que los recortes de 2009, 2010 y 2011 los hicimos nosotros, si bien no fueron tan drásticos como los de 2012 y 2013. Pero el problema es de concepto: considerar que la ciencia es un gasto más y que ha de ser recortado igual que los otros. Y sin embargo, hay dos datos que nos deberían hacer reflexionar: primero, que los países europeos que menos han sufrido la crisis son los que han mantenido en el pasado una política continuada y generosa de inversión en I+D; segundo, que a pesar de la crisis, estos países han sostenido e incluso aumentado esta inversión. ¿Por qué? Sencillamente porque en su cultura política está muy asentada la idea de que las inversiones en I+D son el motor de la economía competitiva, al menos en la parte del mundo en la que estamos situados. Europa no puede competir con salarios bajos, sólo puede hacerlo incorporando conocimiento a sus productos. La investigación es quien alimenta la rueda de la innovación. Todas esas distinciones con las que nos regala la retórica oficial sobre si hay que financiar la investigación aplicada o la fundamental, o financiar solo la excelencia y no el resto, indican una vez más que no entienden el problema. Sólo hay dos tipos de ciencia, la mala y la buena. La segunda es la que amplía las fronteras del conocimiento. Entre saber una cosa o no saberla, hay un abismo. Si la sabes, más adelante puedes encontrar aplicaciones prácticas. Si no la sabes, no. Un simple ejemplo puede bastar: un teorema matemático sobre números primos enunciado por Pierre de Fermat en el siglo XVII, es la base de nuestros sistemas criptográficos actuales, con los que por cierto se generan muchas aplicaciones y mucha riqueza. Si en el siglo XVII hubieran decidido financiar solo la investigación aplicada, quizás este teorema no se habría enunciado. La pretensión de financiar solo la excelencia es también absurda por varias razones. Primero porque esta surge generalmente tras muchos años no tan excelentes en los que los investigadores se forman. Pero también porque la ciencia funciona como un castillo de naipes en el que unos conocimientos se apoyan en muchos otros previos, excelentes y no excelentes. La cúspide no podría existir si retiramos las cartas de más abajo. Afortunadamente, en todas las épocas existen personas que se hacen preguntas y buscan las respuestas por el puro placer de conocer, de entender más o mejor el mundo en que vivimos. También hay otras que encuentran aplicaciones a esos conocimientos y los explotan. Lo que han de hacer los gobiernos inteligentes es crear un entorno estable para los primeros y favorecer la actividad de los segundos.

Los recortes en I+D son tan poco inteligentes como dispararnos un tiro en el pie: los más perjudicados seremos nosotros. O como matar a la gallina de los huevos de oro: a corto plazo nos ahorramos darle de comer, pero luego nos veremos obligados de por vida a comprar (a precio de oro) los huevos de oro al vecino. O a incubar desde cero otro pollo para tener en el futuro una nueva gallina. Defender nuestra investigación no es otra cosa que defender nuestro futuro como sociedad. O, como rezaba el lema del citado acto, sin I+D no hay futuro. No queremos un futuro en el que tan solo seamos un país de turismo y de segundas residencias para nuestros socios británicos y alemanes. Eso si con unos bancos muy boyantes.

Ricardo Peña Marí, Secretario General de ASU-PSM

 

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