Archivo mensual: julio 2012

Modelos socialdemócratas frente a la crisis

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Este es el título del curso de verano que, enmarcado en los cursos que la Universidad Complutense organiza todos los años en El Escorial, y organizado por nuestro compañero Rafael Simancas, acaba de terminar hoy, con una conferencia de clausura a cargo de nuestro Secretario General Alfredo Pérez Rubalcaba.

He tenido el privilegio de poder asistir prácticamente a todas su sesiones y quisiera resumir en estas líneas algunas de mis impresiones. La primera es la de agradecimiento a Rafa por habernos proporcionado un plantel de conferenciantes tan relevantes, y tan necesarios para el espíritu, en unos momentos tan críticos de la historia de nuestro país. Para mí, y supongo que también para el resto de los asistentes, el curso ha sido como esos tratamientos de shock con antibióticos frente a una enfermedad grave. En este caso el tratamiento ha consistido en dosis de caballo de política, de Política con mayúsculas, en grandes píldoras. No voy a enumerar en detalle a las personas que han pasado por allí ni los temas tratados (para eso teneis el programa), pero sí algo de lo que he aprendido.

Lo primero es que nuestro partido tiene una alternativa a la crisis. Que esa alternativa tiene una pata en España y otra en Europa, y que no debemos abandonarnos a la resignación. Tanto aquí como allí, son posibles otras políticas. No debemos “comprar” el mensaje de la derecha de que lo que está pasando “es inevitable”. Si fuera inevitable, podríamos prescindir de los políticos, y muy en particular de Rajoy, y sustituirlos por un ordenador. Muy al contrario, y como han dicho muchos de los ponentes, es la hora de la política.

Lo segundo que he aprendido es que tenemos muy buenos dirigentes (unos mejores que otros, desde luego) en los puestos de máxima responsabilidad. Cuando escuchas en directo, y puedes debatir con ellos, a personas como Soraya Rodríguez, Ramón Jaúregui, Juan Fernando López Aguilar, Miguel Angel Martínez, o Cristina Narbona, por citar solo algunos, te das cuenta de la gran preparación que tienen y la enorme experiencia política que transmiten. A muchos solo les había escuchado en las frases fragmentarias que seleccionan los telediarios, o tal vez en algún mítin. El formato tipo curso es muy distinto. Permite profundizar en los detalles durante la exposición y, sobre todo, permite el debate al final.

No solo han pasado dirigentes sino también académicos como Carlos Berzosa (ex-Rector de la UCM) o Jorge Fabra (Economistas frente a a crisis), a veces dándose la suma de los dos papeles en la misma persona, como en los casos de José Manuel Freire y de Jose Félix Tezanos. Esta combinación, sabiamente administrada por el buen criterio de Rafa Simancas, ha sido determinante para el éxito del curso. Desde aquí querría sugerirle a Rafa que se haga con las transparencias con las que los académicos apoyaban su discurso y las ponga a disposición de la agrupación. Están repletas de gráficos en los que se resumen la evolución de nuestro sistema educativo, sanitario, o el incremento de las bolsas de pobreza.

Finalmente, y para no alargar este resumen, quiero poner de manifiesto el gran espíritu de libertad que se ha respirado durante el encuentro. Ya lo quisieran para sí los cursos organizados en paralelo por el PP, en los que, según mis informantes secretos, se ha respirado todo lo contrario, adoctrinamiento y más adoctrinamiento. Nosotros hemos tenido francotiradores del 15-M, de la UPyD, estudiantes críticos, y nuestros propios militantes que no se han cortado a la hora de criticar o debatir. A pesar de lo ácido de algunas preguntas, rayando a veces en el insulto, los ponentes han respondido con calma y con argumentos, y Rafa ha conseguido que no se perdiera en ningún momento el tono de respeto impresicindible para cualquier debate digno de ese nombre.

En resumen, una refrescante experiencia democrática, un profundo aprendizaje político, y un fuerte tónico para no rendirse ante la gran tarea que se nos presenta en otoño. Gracias Rafa.

Ricardo Peña Marí, Secretario General de ASU-PSM

 

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Por qué no va a bajar la prima de riesgo

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Dicen que los mercados están intranquilos con España, lo que no les impide hacer un buen negocio con nuestra deuda. Yo les veo bastante tranquilos, pero debemos entender su lógica: si hay más riesgo de no devolución, te cobran más caro. Y ellos ven riesgo de no devolución porque estamos metiéndonos en una recesión cada vez más profunda. Y si las perspectivas son de que el Estado ingrese menos, lógicamente prevén que tendremos más dificultades para devolver los préstamos.

 El artículo de Santiago Lago en El País del 15 de Julio es muy iluminador: los recortes a los funcionarios, y a los subsidios del desempleo y de la dependencia, van directamente a contraer la demanda interna. Por cada 1.000 euros que se retiran de la demanda, probablemtente el Estado deja de ingresar 800 o 900 via impuestos (los de la persona recortada y los inducidos por el efecto multiplicador) a la vez que aumenta sus gastos via aumemto del desempleo. Además se contrae el PIB en esa misma cantidad, con lo que es probable que el efecto neto sea nulo o incluso negativo. Es decir, se causa un tremendo sufrimiento, por no hablar de la gran injusticia que supone, y los supuestamente pretendidos ahorros no se materializan.

 De todos los argumentos que pueden utilizarse para oponerse a los recortes, pienso que éste es el único que puede tener una mayor incidencia política y quizás hacer flaquear las bases sociológicas y electorales de la derecha. La injusticia, el sufrimiento, el aumento de la desigualdad, etc., son argumentos para nuestra base social, pero no para la suya, porque muchos de esos votantes sufren los recortes con menor intensidad. Debemos insistir en que esta estrategia nos mete de cabeza en la recesión, hace subir la prima de riesgo, y nos acerca más a un “rescate” por parte de la Union Europea. Y si eso sucede, todos perderemos mucho: los trabajadores y las clases medias, pero también las empresas y los bancos. Se trata por tanto de una estrategia estúpida y suicida.

 Cabe pregunatrse entonces, ¿por qué lo hacen? ¿No hay buenos economistas en el Gobierno? Desgraciadamente, se mezclan aquí dos factores. Uno, lo que podríamos llamar “la fé del carbonero”, la creencia a ciegas en sus teorías conservadoras y neoliberales, a pesar de las numerosas evidencias científicas de que son incorrectas. No hay más que ver el efecto que han tenido las politicas de austeridad en Grecia y en Portugal. Y dos, la implementación de una agenda ideológica. La derecha europea, pero mucho más la española, siempre ha visto con recelo el Estado del Bienenestar. En su día se trató de un pacto del capitalismo con la socialdemocracia, producto de la guerra fría, del temor a la expansión del comunismo, y de la necesidad de reconstruir Europa después de la guerra. Por eso, liquidado el bloque comunista, el verdadero rostro de la derecha emerge y el Estado de Bienestar, que es un mecanismo poderosamentre redistributivo, lo perciben como detractor de excesivos impuestos de las clases acomodadas. Por otra parte, excluye de las leyes del mercado negocios tan jugosos como son la sanidad, la educación y las pensiones. De ahí su interés en disminuirlo. Este es otro argumento que debemos usar, que están aprovechando la crisis para liquidar o disminuir drásticamente unos servicios públicos que han sido la base de la igualdad de oportunidades, de la equidad, de la salud y de la justicia en los últimos treinta años en nuestro país.

Ricardo Peña Marí, Secretario General de ASU-PSM

 

 

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¿Reformas o demolición?

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(carta publicada en El País, el 6 de Julio de 2012)                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

Dicen que se empieza perdiendo la batalla del lenguaje y luego se pierden todas las demás. Cuando uno hace reformas en su casa, lo hace para desprenderse de lo que sobra, o para mejorar la calidad en algún sentido. Cuando se reforma una organización, se hace para cumplir los fines pretendidos con mayor eficiencia. Pero si uno tira abajo los tabiques, o dispersa a los miembros de la organización, eso se llama demolición, derribo, o destrucción.

Cuando se prescinde de miles de profesores, o mediante las tasas se impide que talentos potenciales estudien en la universidad, o se obliga a emigrar a cientos de investigadores jóvenes, se esta demoliendo el sistema educativo y de investigación. Si se cierran hospitales y quirófanos, se recortan las plantillas, se encarecen los medicamentos y se alargan en meses las listas de espera para ser intervenido, se está demoliendo el sistema sanitario.

Nos dicen que no hay alternativa, pero a la vez se desgravan impuestos por estudiar en un colegio privado, se regalan subvenciones a las autopistas de peaje, se renuncia a gravar los grandes patrimonios y los beneficios de las empresas, o se tolera el fraude fiscal. Ha llegado la hora de decir, ¡basta ya! Que dejen de quitarnos lo que es nuestro. Y lo primero es no dejarrnos arrebatar las palabras.

Ricardo Peña Marí

 

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