Argumentos contra los recortes en la Universidad

El decreto de medidas urgentes de 20 de Abril establece una serie de recortes, que afectan entre otros niveles educativos a la Universidad, y que se refieren a los siguientes aspectos:

  1. Incrementos de las tasas académicas en primeras, segundas y posteriores matrículas del estudiante.

  2. Incrementos en las horas lectivas de los profesores en función de su rendimiento investigador, medido este en términos de los sexenios obtenidos y activos.

  3. Intervención de la Universidad por parte de su Comunidad Autónoma en términos de fiscalización de sus cuentas y plantillas.

Como está siendo habitual en los últimos recortes, estos vienen precedidos de una serie de insultos y culpabilizaciones a los agentes intervinientes: el profesorado no investiga, los estudiantes no estudian, los funcionarios no trabajan lo suficiente, tienen un elevado absentismo, etc. De esta manera, suponen que serán aceptados de mejor grado por la ciudadanía. Tambien como es habitual, los recortes se justifican en función de la profunda crisis que padecemos y en nombre de la eficiencia, y se asegura que no afectarán a la calidad.

Desmontar este argumentario no es tarea fácil porque, junto a gruesas falsedades, incluye también medias verdades y unos pocos diagnósticos certeros. La posición del partido no puede ser pues maniquea (todo lo que hace el PP es malo y todo lo que hicimos nosotros era bueno), si queremos tener alguna incidencia, y sobre todo si queremos fijar una posición política correcta y progresista en este tema.

Ademaś, como universitarios nos corresponde aplicar el método científico también a los problemas sociales y políticos, y eso incluye argumentar sobre datos fiables, y no sobre impresiones subjetivas.

Una forma de no equivocarnos y no perdernos en disquisiones, es comparar nuestros indicadores educativos con los de nuestro entorno natural, la Unión Europea y la OCDE. De esta forma veremos donde estamos y hacia donde debemos encaminar nuestras políticas.

A continuación expongo algunos de esos datos y argumentos de forma concisa, con la esperanza de que los comentarios posteriores los puedan ir enriqueciendo y matizando. Las reflexiones que siguen resumen parcialmente el debate habido en la agrupación recientemente.

 

Sobre el nivel del gasto público

 

El gasto público de todas las administraciones españolas en 2011 ascendió al 43,6% del PIB. El promedio de la UE fue del 49,1%. En cambio, los ingresos por impuestos en España fueron del 35,1% (de ahí nuestro déficit de un 8,5%), mientras que en la UE fueron del 44,6%. Primera falsedad del PP: España no tiene un gasto público excesivo, lo que tiene es un nivel de ingresos insuficiente. Dado que las clases medias y trabajadoras sujetas a nómina pagan sus impuestos religiosamente, el problema está en la tributación insuficiente del capital, de las profesiones liberales, y en el inmenso y nunca suficientemente abordado fraude fiscal. Sin perjuicio de que el Estado pueda y deba ser mas eficiente y de que haya que impedir los despilfarros, las políticas habrían de orientarse preferentemente a aumentar nuestros ingresos fiscales. Alcanzar un nivel de gastos del 35% o 37% como pretende Rajoy es situar a España al nivel de los paises ex-comunistas, situación que no nos merecemos.

 

Sobre el gasto educativo y de investigación

 

El gasto público en educación de España en 2008 fue del 4,6% del PIB (Fuente: “Panorama de la Educación, Indicadores de la OCDE 2011”, MEC). El promedio de la OCDE fue el 5,4%. Referidos a la educación universitaria, los indicadores son respectivamente del 1,2% para España y el 1,5% para la OCDE. El gasto promedio por alumno, medido en porcentaje sobre el PIB per cápita, es del 29% en España y del 27% en la OCDE. Conviene añadir que entre 1995 y 2008 el número de alumnos ha descendido un 24% en España debido a nuestra pirámide poblacional, mientras que solo lo ha hecho en un 7% en la OCDE. Esto ha hecho crecer rápidamente nuestro gasto por alumno. Las cifras no indican que nuestro gasto sea excesivo. Mas bien son equiparables a las de nuestro entorno. Por supuesto que hay margen para mejorar la eficiencia, pero no parece que tengamos un sistema educativo universitario hipertrofiado o despilfarrador como se nos pretende hacer creer.

 

En cambio en investigación y desarrollo gastamos un 1,35% del PIB en 2011, cuando la media de la UE es del 2,3%, y países como Finlandia o Dinamarca están en torno al 4%. En los últimos tres años la ciencia española ha sufrido recortes del 4,2% en 2010, del 7,8% en 2011 y los presupuestos de 2012 contienen una reducción adicional del 27%, muy por encima de los recortes en otros ministerios (Fuente: “Carta abierta por la Ciencia en España”, COSCE Marzo de 2012). Los recortes en los presupuestos de las universidades están teniendo una gran incidencia en la investigación, al haberse decretado una congelación de plantillas. Eso supone expulsar del sistema público de investigación a los miles de doctores jóvenes que han completado sus tesis recientemente. Como país se trata de un suicidio científico que puede dejar una huella dificil de superar en al menos una década. Aquí es claro que las políticas deberían orientarse como mínimo a mantener lo alcanzado, y si es posible mejorarlo, para poder llegar al nivel de los otros países. España debería aspirar a ser uno de los cuatro grandes de la UE. Sin embargo, en politicas cientifícas estamos entre los últimos de la lista. Otros países como Reino Unido, Alemania, y los países nórdicos han aumentado sus presupuestos de I+D en medio de la crisis.

 

Sobre las tasas de éxito y abandono

 

España está justo en la media de la OCDE en número de universitarios. El 30% de la población entre 25 y 64 años tiene un título superior. Este indicador ha ido mejorando rápidamente desde 1975. Si lo restringimos a la población entre 25 y 34 años, estamos por encima de la media (38% España, frente a 37% la OCDE). Este indicador es peor si lo referimos a enseñanzas secundarias postobligatorias y profesionales (64% España, frente a 77% la OCDE) (Fuente: “Panorama de la Educación, Indicadores de la OCDE 2011”, MEC). Ello podría indicar una distorsión de nuestro sitema educativo en el sentido de una insuficiente demanda (y oferta) de enseñanzas profesionales.

 

La tasa de abandono, número promedio de abandonos con respecto a matriculados en primer curso en el mismo año, fue en 2005 en España del 23,7% frente al 29% en la OCDE (Fuente: “Informe sobre el sistema de educación superior”, Univ. de Barcelona, 2009). La tasa de matriculación, créditos matriculados sobre creditos totales del curso, fue del 79,6%. La tasa de éxito, créditos aprobados sobre matriculados, del 61,8% y la tasa de no presentados, créditos no presentados sobre matriculados, del 19,7%. El conjunto de estas cifras, es decir el hecho de no matricularse de todo el curso, junto con no presentarse a una quinta parte de las materias, y suspender una buena parte de ellas, incide en una prolongación de los años de estudio que en ese curso alcanzaba el 40% sobre el teóricamente estipulado. Estas cifras indican una relativa ineficiencia en el uso de los recursos públicos por parte de los estudiantes. Conviene añadir que un 30% de los estudiantes simultanea estudios con jornadas semanales de trabajo de mas de 15 horas. El sistema universitario español es también de los que menos barreras pone a las clases populares para el aceso de sus hijos, debido a las bajas tasas, del orden de 1000 Euros/año, y a un número razonable de becas y ayudas (un 33,4% de los estudiantes las recibían en 2010).

 

Aunque se detectan ineficiencias, no podemos decir que el sistema español sea significativamente peor que el de los países cercanos.

 

Posición política frente a los recortes

 

La ASU ya se ha posicionado frente a los recortes (ver comunicado del 23 de Abril), pero conviene profundizar en dicha posición a la luz de los datos arriba expresados. Para ello, es necesario contestar primero a la pregunta “Qué papel queremos que cumpla la universidad”. Dependiendo de la respuesta, así deberan ser las políticas.

  • Desde el punto vista del país, queremos la mejor universidad pública posible, equiparable a las mejores de Europa. Que genere conocimiento, que transfiera parte de su saber al tejido productivo y que forme los mejores profesionales.

  • La queremos mejor financiada que ahora. Queremos que ni un solo talento se pierda para el estudio o la investigación por falta de recursos.

  • Desde el punto de vista social, la universidad la queremos universalmente accesible, funcionando como uno de los “ascensores sociales” asociados a la igualdad de oportunidades. Las únicas barreras han de ser las intelectuales (insuficiente capacidad, o una demostrada no vocación por el estudio) y las derivadas de una insuficiente dedicación por parte del estudiante.

  • No queremos una universidad exclusivamente para las clases acomodadas. Aparte de ser una injusticia, no esta demostrado que la inteligencia y la dedicación estén correlacionadas con el dinero.

Por tanto, la subida de tasas que se propone, de hasta un 66% para las primeras matrículas del grado, ha de ser rechazada a no ser que venga acompañada de una ampliación de las políticas de becas que garantice que ningún estudiante con capacidad sea expulsado del sistema por falta de recursos. La penalización de segundas y terceras matrículas tiene en cambio una componente de eficiencia que podría ser modulada atendiendo a la especificidad de las distintas áreas. Convendría también distinguir entre los estudios de grado (estudios profesionales mínimos para amplias capas de la población), y los de máster (estudios más avanzados y especializados para minorías), a la hora de establecer estas penalizaciones. Es de todo punto inadmisible que las primeras matrículas de la mayoría de los másteres se tripliquen (de cubrir el 15% pasarían a cubrir el 40 o el 50%). De nuevo se trata de una política clasista que pretende reservar este nivel de estudios para las clases privilegiadas.

Dicho lo anterior, el partido no puede negarse a aquellas medidas que mejoren la eficiencia de la universidad. Es más, debería haberlas estimulado incluso en épocas de bonanza. Por ejemplo, puede ser maś eficiente cerrar una titulación con escasos alumnos y establecer becas de movilidad para que puedan estudiar en la provincia de al lado, que mantenerla abierta en las dos provincias. Puede ser mas eficiente establecer masteres interuniversitarios en los que los profesores y los alumnos se desplacen durante parte del curso, que duplicar la oferta en dos universidades. El partido tampoco puede apoyar que se financie indefinidamente a los estudiantes que no se esfuerzan.

El principal problema de los recortes propuestos es que no están inspirados en mejorar la eficiencia, ni son producto exclusivamente de la crisis. Presentándolos como una cuestión de ahorro, en realidad esconden detrás un programa ideológico. Se trata de aprovechar la crisis para forzar un cambio de modelo educativo, en el que la universidad pase a ser financiada por los propios estudiantes, y se impida por tanto el acceso a amplias capas de la población. Este modelo ultraliberal es ajeno a España, pero también a los países más avanzados de nuestro entorno, como Alemania o los países nórdicos, que cuentan con sistemas públicos de gran calidad, ampliamente financiados y accesibles a todas las capas de la población. Debemos hacer visibles ante nuestros compañeros estos propósitos y generar una amplia movilización de rechazo a estas medidas.

 

Ricardo Peña, Secretario General de la ASU, 12 de Mayo de 2012

 

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo universidad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s